ARTISTAS PARA INSPIRAR: Alison Bechdel

Las novelas gráficas (¿dónde las meto?, ¿artistas para inspirar?, ¿letras para inspirar?) viven un gran momento desde hace unos años. Sus posibilidades artistísticas y expresivas son ilimitadas y, lo que es mejor, inexploradas. Constituyen un género relativamente nuevo que, a mi juicio, tiene dos amplios caminos todavía por explorar:

1. El primer camino sería el de la experimentación gráfica. Se hace difícil encontrar obras que realmente se salgan de las convenciones del formato cómic y que jueguen sin límites con los elementos visuales. Haberlas las hay, pero todavía no tantas ni tan osadas.

2. El segundo reto es conseguir la misma densidad de significados, emociones, conceptos, etc. a la que puede llegar la literatura tradicional sin dibujos. ¿Se puede conseguir la misma expresividad en pocas páginas, o necesitaríamos crear novelas gráficas de miles y miles de páginas para igualar a las novelas tradicionales?

En esta segunda línea merece la pena destacar las novelas gráficas de Alison Bechdel: Fun home y su segunda parte ¿Eres mi madre?

fun home

La primera, Fun home: una familia tragicómica, obtuvo bastante éxito y se puede decir que es bastante eficiente y rica en matices a la hora de reconstruir la autobiografía de la autora.

eres mi madre

¿Eres mi madre? quizás no ha tenido tanto éxito porque es más difícil de digerir debido precisamente a esa densidad en el texto que hace que para mí sea una novela gráfica mucho más valiosa en el camino de la experimentación que Fun home.

He aquí algunas viñetas como muestra de ese riqueza textual que exhibe ¿Eres mi madre?. He seleccionado éstas en las que Bechdel manifiesta sus dudas acerca de su capacidad como artista, vacilaciones y tormentos tan habituales y necesarios en cualquier camino creativo.

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Y por último una entrevista con la autora en la que me ha llamado la atención su técnica de tomar continuamente fotografías suyas para componer las viñetas:

En Fun Home usé más de 4000 fotografías. Frente a un trípode representaba las escenas y las poses y las expresiones de los personajes. Esto me daba un mayor conocimiento de lo que les estaba pasando. Los dibujos se fueron haciendo más complejos.

¿Y que decir de su costumbre de transcribir en el momento en el ordenador las conversaciones telefónicas que tiene con su madre? Increíble la capacidad de indagación y análisis de esta autora en su vida y en la de los demás. Si algunas novelas gráficas se quedan demasiado en lo superficial y breve, ahí está Bechdel para demostrarnos que no tiene por qué ser así.

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