LETRAS PARA INSPIRAR: El poeta y los mitos, de Luis Cernuda 

ocnos

Me he quedado con la mente clavada en la oposición que manifiesta Luis Cernuda en el poema en prosa de su libro Ocnos titulado El poeta y los mitos.

Una religión y, por lo tanto, una forma de vida basada en la oscuridad, la culpabilidad, el pecado, el miedo. Frente a otro estilo de vivir, ya perdido, en constante búsqueda de la belleza, la unión con la naturaleza, las relaciones humanas que merecen la pena, la imaginación, la poesía, las historias, la música, el arte, la luz de la creatividad en definitiva.

Hoy en día habría que contraponer a esa existencia centrada en la belleza otra descentrada, con la atención fragmentada y perdida detrás de mil y un estímulos inútiles, alienada para consumir y consumir, comprar, olvidar rápido, contaminar.

Siempre quise vivir en búsqueda de la belleza, lo cual me ha creado no pocos problemas y choques con otros modos de vivir, e incluso la angustia de pensar si hay algo raro en mí, si merece la pena orientar una vida así, si ello me hace feliz o infeliz, o las dos cosas a la vez, si es lo que mueve mi vida o al mismo tiempo lo que la entorpece; aunque, sinceramente, en el fondo y a mi edad ya sé que casi todo es así porque no podría ser de otra manera.

Nunca habría sido capaz de verbalizarlo tan bien como Luis Cernuda:

Bien temprano en la vida, antes que leyeses versos algunos, cayó en tus manos un libro de mitología. Aque­llas páginas te revelaron un mundo donde la poesía, vivificándolo como la llama al leño, trasmutaba lo real. Qué triste te apareció entonces tu propia religión. Tú no discutías ésta, ni la ponías en duda, cosa difícil para un niño; mas en tus creencias hondas y arraigadas se insinuó, si no una objeción racional, el presentimiento de una alegría ausente. ¿Por qué se te enseñaba a doblegar la cabeza ante el sufrimiento divinizado, cuando en otro tiempo los hombres fueron tan felices como para adorar, en su plenitud trágica, la hermosura?

Que tú no comprendieras entonces la casualidad profunda que une ciertos mitos con ciertas formas intem­porales de la vida, poco importa: cualquier aspiración que haya en ti hacia la poesía, aquellos mitos heléni­cos fueron quienes la provocaron y la orientaron. Aun­que al lado no tuvieses alguien para advertirte del ries­go que así corrías, guiando la vida, instintivamente, conforme a una realidad invisible para la mayoría, y a la nostalgia de una armonía espiritual y corpórea rota y desterrada siglos atrás de entre las gentes.

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